lunes, 9 de noviembre de 2015

Titú viaja a Slaughterhouse.

La noche se había vuelto fresca y los chatos de vino fino nos desvelaban sus encantos. Aún así, volaron los sueños e hicimos unas cuantas dedicatorias de gran categoría, acompañado, el tiempo de una brisa, por nuestro Javi Maquina que no dijo nada pero nos divirtió mucho.

A mi lado, mi musa invisible, sirenita de mi corazón, me cantaba encantos mientras Carlos ilustraba el silencio con pinceladas de luminosos ensueños.

Volvimos felices con un Titú cada vez más ligero.











No hay comentarios:

Publicar un comentario